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martes, 18 de junio de 2013

La edad


Me ha encantado el post de mi querida amiga Emejota, les dejo el enlace.
 En estos tiempos en los cuales prima la juventud y belleza, en los que las personas tenemos una fecha de caducidad, fecha que no dudan muchos en recordarnos, sin darse cuenta que todos cumplimos años, que todos llegamos. Y si no llegamos...mala cosa.

http://braserodeinvierno.blogspot.com.es/2013/06/lunes-de-diseno.html?showComment=1371576053962#c6344493235041290444






sábado, 15 de junio de 2013

El hambre




Allí estaba. En una acera de la Gran Vía, a unos metros del antiguo edificio de la Compañía Telefónica, hoy Movistar, allí estaba con su mano tendida, un cartel que decía ayúdame, no tengo para comer, con una mirada triste, desesperada y a la vez resignada, realmente no espera nada de nadie, sabe de la indiferencia de la gente, a veces con compasión le dan unas monedas, pocos, muy pocos se compadecen, no porque la gente sea mala, se dice a si mismo, realmente es que no lo ven, van deprisa, inmersos en sus problemas, sus tareas o distraídos con su teléfono móvil, sabe que cuando acabe el día se irá con unas pocas monedas que con mucha suerte le darán para un pobre bocadillo, o no, sabía que había días que no le daba ni para eso, ayer había comido porque una señora se había compadecido de él, pero el día anterior tuvo que irse a dormir con el estomago vacío y sus tripas reclamando el alimento, es entonces cuando le invade la desesperación.
Se levantó por la mañana de su triste jergón, en aquel cuchitril que comparte con 4 desgraciados como él, si por él fuera no se hubiera levantado, lo que le apetecía era seguir allí muy quieto, esperar a que pasara el tiempo, dejar que la vida se fuera de su cuerpo, pero algo en él le dijo, levántate, y se levantó, ya no se molestaba en buscar trabajo, no era joven ni viejo, tenía esa edad en la cual ya no encontraría un trabajo, da igual lo que él supiera hacer, no se lo darían.
Se había quedado sin familia, el hambre y la miseria no son los mejores aliados para conservar el amor, las discusiones y los enfrentamientos terminaron con la convivencia, ahora él no tenía casa ni familia.
Trató de consolarse pensando que al menos él tenía un miserable techo donde dormir, más abajo, en la esquina del cine Callao había otro desgraciado que no tenía necesidad de levantarse y desplazarse al centro de la ciudad para pedir limosna, él vivía en el centro, las escalinatas del cine eran su vivienda día y noche, se abrigaba con una manta y se quedaba allí hasta que amanecía, sacaba la mano y pedía a la gente que corría a sus quehaceres, se quedaba mirándoles y recordaba cuando era él el que corría y tenía quehaceres.

Desgraciadamente todos sabemos que ésto no es una fantasía, es la vida real, es la rutina del día a día en casi todas la ciudades de España, pero en en las grandes ciudades se destacan mucho más, hace daño ver como estas miserias pertecen ya al paisaje urbano, y como logramos seguir con nuestras vidas después de pasar junto a ellos y en la mayoría de los casos no darles ni una miserable limosna. Es cierto que también sabemos que hay mucha gente que se aprovecha de lo que está pasando y es cierto que algunos de ellos pudieran ser unos vividores. Pero... con la situación que vive el país, podriamos asegurar que muchos de ellos son unos vividores?

Yo creo que no, y además podría asegurar sin miedo a equivocarme que los vividores son otros muy distintos, disfrazados muchos de ellos de politicos preocupados por el bienestar del país.