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El silencio de Recemunde

Silencio... oir el silencio, sentirlo... como lo sintieron nuestros padres, nuestros abuelos... aquel silencio que arrulla, ...

jueves, 30 de agosto de 2012

El silencio de Recemunde



Silencio...
oir el silencio,
sentirlo...
como lo sintieron nuestros padres,
nuestros abuelos...
aquel silencio que arrulla,
aquel silencio que cura,
aquel que despierta el alma,
que nos hace oír lo bueno de la vida,
que nos ayuda a encontrarnos,
a echar fuera todo lo malo
a pensar en los que queremos
a sentir su amor tan cercano y a la vez tan lejos.
El silencio que acompaña a la hora del descanso,
el que nos trae el arrullo de los grillos
y de las ranas
Nos dormimos así confortados....
y luego...al despertar...
los sonidos de la mañana,
los pajaritos que cantan,
el gallo que toca diana,
y abrimos los ojos a un nuevo día
y nos encontramos a la naturaleza
de nuevo esplendorosa
sin los ruidos de los coches
sin los gritos de la gente que corre...
Y te levantas
y disfrutas de un café,
buenos días!!!
como has dormido?
Muy bien!!!
y se te ensancha el alma
y te quieres quedar allí
con la naturaleza
con el perro y el gato
con las vacas en las cuadras.
Dejar atrás la ciudad
el estrés,
los sufrimientos,
la prima de riesgo y el rescate,
dejar atrás el mundo que se desmorona.
Dejar atrás la angustia,
la tristeza,
las dudas,
la desconfianza,
las preguntas...
Me quiere o me malquiere?
Tendré o no tendré?
Viviré o terminaré?
Allí no hay angustia,
no hay preguntas...
Recemunde...
que lejos está tu silencio...

miércoles, 29 de agosto de 2012

La rentrée de septiembre

De nuevo por aqui, de nuevo la rutina que pretende ser una rutina optimista, aburrida, si, aburrida, porque si lo es, significa que todo está bien, que no pasa nada, que la prima de riesgo es solo un sueño, que los recortes son una pesadilla de una noche, que el futuro incierto ya no lo es, en fin, que todo lo que estamos viviendo es un mal sueño.
Pero no, no es así. De vuelta de las vacaciones todos los españoles que hemos podido movernos un poquito de casa, nos encontramos con que la situación empeora minuto a minuto. Esa es la realidad y con ella tendremos que vivir nos guste o no, así que de aburrida nada.
Y como no es de penas y problemas de lo que quiero hablar, al menos de momento, les contaré un poco  mis vacaciones en tierras gallegas que tan bellas son.
Más que hablar les presentaré unas pocas de fotos. Mi días allí fueron de mucho contacto con la naturaleza, mucho andar por veredas ya poco transitadas,  paisajes que inspiraban paz y tranquilidad. De gozar del cariño de unos amigos entrañables que me hicieron sentir el calor y valor de la amistad.
Mientras admiraba y disfrutaba de aquellos bellos paisajes, de aquellas tierras solo frecuentadas por las gentes de la aldea, por los animalitos que allí viven,  me parecía que toda la pesadilla que estamos viviendo no existiera, que allí se podría vivir sin escuchar radio ni televisión, sin indignarse con los politicos-mercaderes que nos arruinan la vida, sin sentir ira ni odio ni casi ninguno de esos sentimientos que hoy por hoy casi que rigen nuestras vidas.
La vida en aquella aldea nos retrotrae a otros tiempos en los cuales todo era más sincero, más solidario y más humano, por no hablar de lo poco que se precisa para vivir en esos lugares y por no hablar del tiempo que tenemos para dedicarle a los demás. En ese tiempo no he visto la televisión y no he leído un periodico, maravilloso.









 Los perritos que nos acompañaban gozaron del agua del río como niños pequeños.
 Sin olvidar la buenisima cocina gallega, que truchas!!!!!
Ahora a esperar a unas nuevas vacaciones y mientras a ver que nos depara ésta nueva etapa, vediamo...