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El silencio de Recemunde

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martes, 19 de junio de 2012

Donde se quedó la niña...




Donde se quedó aquella niña...
Donde se quedaron sus risas,
donde se quedaron sus lágrimas...
Aquella risa cantarina
que se enredaba en el viento de la isla,
aquellas lagrimas que mojaron el suelo  volcánico,
las lágrimas que sus padres enjugaban.
La risa se quedó escondida
en los muros de la casa.
Las lágrimas se diluyeron
en las olas de la playa.
Donde se quedaron sus juegos,
donde los mimos de su padre,
donde las riñas de su madre.
Aquellos juegos con muñecas de cartón,
con los niños de la calle,
con el gato,
con los pellizcos del hermano.
Donde están aquellas noches de vela y quinqué
escuchando los relatos de su padre.
Cuan lejano quedó todo
más parece que fue ayer.
Luego de la isla se fue,
luego creció y creció,
luego rió y rió,
con risa muy diferente.
Y luego lloró y lloró,
con un llanto desgarrado,
más ahora sin el consuelo de los padres añorados.
La niña sigue ahí,
prisionera de otro tiempo,
luchando por escapar,
por recuperar su risa cantarina,
sus lágrimas dulces,
los juegos con las muñecas,
las peleas con su hermano,
los relatos de su padre,
añorando aquella casa y aquella isla volcánica.

9 comentarios:

roxana dijo...

Cuantas realidades que me estoy preguntando y son las que planteas!!! Murieron . Estoy luchando por hacer renacer algunas

emejota dijo...

¡Qué tierno y qué real Rita! Es cierto, ahí siguen nuestras niñas interiores, escondiditas pero presentes. Las primeras risas son las de sus nietos, las segundas las de sus hijos.
No añores que todo todo sigue en su sitio, donde debe estar en el interior de nuestros corazones. Bsss querida amiga.

Emilio Manuel dijo...

Aunque la niña ya no está, no tiene porqué ser prisionera de otro cuerpo, la niña ha ido creciendo y se transformó en mujer, luego pudo ser o no, madre y abuela, incluso, bisabuela. El sentirse prisionera es no querer crecer, son aquellas mujeres que al querer siempre ser niñas están con el bisturí todos los días llegando un momento que parecen muñecas sin rasgos, ellas si que están atrapadas en un cuerpo de niña, no han sabido madurar.

Un abrazo.

Antorelo dijo...

Rita, yo también me hago las mismas preguntas. Aunque pienso que no podemos ser cautivos del pasado. Me ha gustado mucho tu reflexión.
Un abrazo, amiga

Marcos dijo...

Aquella niña se ha quedado en "tus recuerdos"
Pero al leerte, la vemos muy claramente "felíz y dichosa" entre tus renglones.
Marcos

Dilaida dijo...

La niña sigue ahí, no lo dudes.
Bicos

Nerim dijo...

¡jope! Rita, las lagrimas se me han saltado leyendo tu poema. La perdida de la inocencia que cuando nos damos cuenta de que la hemos perdido, nos entra un desespero y corremos a rescatar algo de lo perdido, algun recuerdo con que alimentar los dias de mañana, el resto de los dias.

Un beso

Pepa dijo...

Solo decirte que.. no tengo palabras,me encanta y me emociona al mismo tiempo

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

En tu corazón, Rita, ahí está la niña...

Un abrazo.