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jueves, 14 de junio de 2012

Aquellos años...

Un copi y pega de un blog interesante Obsoletos de Honor, éste post despierta mis recuerdos de telefonista de mis primeros años laborales.



Hubo un tiempo en España en que ser empleado de Telefónica tenía status propio. A la influencia sobre algo tan arcano como las redes telefónicas se añadía la seguridad laboral propia de un funcionario. El padre de skot se sacó la carrera mientras calentaba la silla de noche, además de aprender a encender cerillas con una sola mano. Pedro Almodóvar aprovechó su paso por la empresa para diseñar los personajes de sus primeras películas.

Hoy en día, los empleados de Telefónica son seres de mirada vacía que se levantan cuando yo me acuesto, se colocan su corbata y se van a trabajar al quinto carajo, en unos edificios sin despachos. Tienen un blog entre ciberpunk y postapocalíptico en el que relatan sus desventuras.
Sin embargo, los jubilados de Telefónica parecen haber salido de un anuncio de viajes: se les ve alegres, creativos. Hace tiempo que todos leemos, por ejemplo, el blog de Citesa, que era la empresa que fabricaba los teléfonos clásicos de color crema hace décadas, y está escrito por los antiguos empleados contando batallitas como cuando había que viajar a Hong Kong a hacerse cargo de la reparación de miles de teléfonos a los que se les había fundido la junta de la trócola, jaja, qué tiempos.
Bueno, pues ayer supimos de un grupo de cinco jubilados coruñeses que están intentando montar un museo de las telecomunicaciones, echándole tiempo libre para restaurar centralitas, arreglar teléfonos y conseguir aparatos.
museo-jubilados2
Félix Rodríguez ante la centralita que estaba en San Andrés; foto de Víctor Echave
Llevan en ello desde los años 90, cuando apreciaron que la renovación de los sistemas telefónicos arrasaría con centralitas, redes y sistemas que se concentrarían y deslocalizarían. Así que comenzaron a reunir aparatos para guardarlos en un rincón en la sede de Telefónica en La Coruña. Allí restauraron la centralita de la foto, fabricada en los años 30 y con la que hoy se puede llamar a cualquier teléfono. También guardan, por supuesto, teléfonos de todas las épocas, e incluso material de Iberpac, la red telemática de los años 70.
Los cinco colegas llevan años, también, intentando conseguir un escenario adecuado para su labor desinteresada. Que si la Universidad no tiene dinero, que si el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología -precisamente en La Coruña- no está construido, que si a mí me viene mal, que si mejor el martes… Así que allí siguen, luchando contra la obsolescencia e intentando documentarla. Por muchos años
























Aqui la que escribe en los 70, en el trabajo más bonito que he hecho en mi vida, un trabajo creativo y de contacto humano, nada que ver con el trato impersonal y robotico que se le da ahora a las personas. 
Luego vino el trabajo informatico y de oficina en donde nunca fui tan feliz como ahí.