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lunes, 9 de enero de 2012

Cansado de navegar


Mucho tiempo navegando,

con las velas desplegadas,

siempre a toda marcha,

plantando cara a los vientos,

a olas furiosas,

a los huracanes.

Siempre defendiendo su casco

de piratas y rufianes.

Dichoso cuando la mar estuvo en calma,

arrullándose, cuando la brisa acariciaba.

Su casco ahora envejecido,

ahora sus velas marchitas, ajadas, mustias...

LLegó el momento de quedarse en puerto,

el momento de dejar la lucha,

de ceder terreno,

de solo arrullarse en la cuna del puerto.

4 comentarios:

azul dijo...

a veces me gusta tocar objetos, cosas ...antiguas..solo para imaginar lo que habran vivido...si vieras lo que disfruto en el museo de historia tocando lo que puedo, figuras y pienso la cantidad de gente que habrá tocado esto...gente llena de ilusiones en este momento y que hace tiempo han desaparecido...

eN TODO eso me ha hecho pensar ese barco, lo que habrá visto y vivido y comparandolo es como cualquiera de nosotros, con la maleta más o menos llena y esperando en un sitio para seguir viviendo y observar...

Muy bonito...besos amiga

Francisco Espada dijo...

Antes o después, a todos nos llega el momento de varar nuestras singladuras y hacerlo al abrigo de una estancia más tranquila. En tu poema, he querido ver el paralelismo entre la vida de un barco y la humana de su tripulación, a la que también le llega el momento de vivir al abrigo de los recuerdos.

Dilaida dijo...

En la vida como el barco siempre es bueno atracar en el puerto y tomar un buen descanso o cambiar de rumbo.
Bicos

Cantares dijo...

Y llega el momento en el que dejamos la aventura y elegimos la serenidad de la amarra
Besos