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miércoles, 19 de octubre de 2011

Sabiduría de los mayores



En nuestras idas y venidas por tierras de Galicia fuimos a parar una aldea pequeñita, una de tantas que ha sido casi abandonada por sus gentes en pos de una vida mejor en la capital, allí quedan muy pocas personas y seguramente de las pocas que vimos debemos restar la mitad pues en aquella visita corría el mes de agosto y unas cuantas familias que quedan allí recibían a sus familiares que vienen de vacaciones. Es bastante probable que pasado el verano solo queden allí 10 o 12 personas.

Caminando por sus pequeñas y antiguas calles nos encontramos con un señor bastante mayor que paseaba bastón en mano, no parecía que le hiciera mucha falta pero seguramente por su edad se siente más seguro apoyándose en él.

Manolo se llama, se puede ver en la foto de arriba, de espaldas.

Nos saludó muy amablemente con un castellano mezclado con gallego muy curioso, pronto entabló conversación con nosotros, a ratos en castellano porque se daba cuenta que yo no hablo gallego y a ratos gallego porque mis amigos si que lo hablan y el hombre se sentía más cómodo hablando su lengua, no había ningún problema, era para mí bastante fácil de comprender, si no era así mi amiga me lo traducía rápidamente.

Fue un encuentro entrañable que comenzó con una frase de él, vino a cuenta porque le decíamos que su pueblo era bonito, dijo; Los pueblos lo hacen las personas.

Recordé ésta conversación cuando leí un comentario de Francisco en mi post de Galicia, dice el comentario; Lo que verdaderamente hermosea al paisaje son las personas, sin éstas, detrás de un monte otro monte y nada más.

Creo que Manolo quería decir lo mismo, la tierra sin gente no tiene valor. Un hermoso pueblo produce mucha tristeza cuando sus calles están vacías. Manolo sabía lo que se decía, él conocía esa sensación y había vivido otro tiempo muy distinto.

Dejaba entrever un gran deseo de comunicar todo lo que había almacenado en tantos años de vida, toda su conversación lejos de ser aburrida nos mantuvo atentos a ella, era muy ocurrente, contaba historias de su pueblo y de él mismo, estaba deseoso de que no nos fuéramos tan pronto, nos acompañó todo el rato enseñándonos cada rincón, contándonos viejas historias de sus casas y sus gentes, nos hizo ver las ruinas de una casa que vivió días de gloria ocupada por unos marqueses.

Habló mucho Manolo, y su amena e interesante conversación me hizo pensar en cuantos Manolos y Manolas hay en esos lugares donde se les aparca sin tener en cuenta el bagaje de sabiduría que se pierden las siguientes generaciones.

Este amable y cariñoso personaje logró retrotraerme a otros tiempos, aquellos en los que el abuelo era escuchado y tenido en cuenta tanto por su familia como por sus vecinos. Se le respetaba. Su opinión era importante.

En las antiguas tribus los “viejos” componían el Consejo de Ancianos, el cual era consultado cuando debían tomar una decisión importante para toda la tribu. Los antiguos eran más inteligentes que nosotros. O nosotros más ciegos y torpes. Que es lo mismo.

Ahora esos abuelos se dice que chochean y sus historias y consejos son “batallitas”, por lo tanto se les aparta.

Me hizo también ser consciente de la gran suerte que tuve de vivir aquellos lejanos días en aquellos lejanos pueblos.

Manolo ha sido uno de mis bellos recuerdos de las vacaciones, un personaje inolvidable.






10 comentarios:

emejota dijo...

Querida Rita, así vivo cerca de medio año, en una aldea perdida y reencontrada. Es bien cierto lo que cuentas sobre Manolo, bien te podría contar el reverso de la moneda. La vejez no siempre es sabia, el interfecto tuvo que haberlo empezado a ser de joven, y bien sabemos que esto no siempre es así. Beso.

Marener dijo...

amiga, que lindo volverte a leer, saber que estàs aquì entre nosotros, siempre me ha gustado leerte, he aprendido cosas a travès de ti, y conocido los sitios a travès de tus lindas ilustraciones. aunque es ierto lo que dice emejota, que no siempre la vejez es asbia, peor creo que la perspona que no alcanza sabiduria es aquella que nunca ha madurado, y quiere seguir siendo ninio con cuerpo de grande, besitos y felìz dìa

Marener dijo...

te digo Rita reflexionando en Manolo, que estos ancianitos que siempre tiene algo que contar, de ellos siempre se aprende algo, te comento que desde peque siempre me gustò conversar con personas mas grandes que yo, siempre dije y lo digo, que la gente de mi edad, en aquellos tiempos contaba con 10 anios, nada tenìan que decir o enseniar, mientras algunas amigas jugaban con munecas, yo escuchaba las historias de mis vecinos, de mi abuela, inclusio als tràgedias, una vez, cierto ancinito me ensenio su dentadura y me dijo, mijita, siempre revisate los dientes, de esta manera podràs tener tus dientes sin problemas, y podràs comer sin dificultad, y siempre era un consejo, es penoso ver como ahora, tantos jovenes desperdiciamos el tiempo ene stupideces, en cosas sin sentido, no valorizando lo que nos puede decir una persona aùn desconocida por nuestro propio bien, y esto es porque creemos saberlo todo y que nadie nos puede dar una lecciòn o una ensenianza, para despuès lamentarnos de lo que viene, yo agradezco a cada abuelito y abuelita, porque nunca me ha gustado decirles viejitos, sino ancianos, por cada cabello blanco, siempre un reflejo de sus anios vividos, y de algo que nos dejan, a nosotros los menos crecidos. siempre leo el Salmo 71, que es de la vejez, y pido a Dios, que bendiga a cada ancianito que que sus familias sean mas pacientes con ellos y nunca los vean como algo que estorba, olvidando que si Dios quiere, pueden llegar a esas edad, aunque te digo algo Rita. dichoso quien llega a la ancianidad. besos

Dilaida dijo...

Estoy de acuerdo contigo, que si, que existen muchos Manolos.
Pero no por tener edad se convierten las personas en sabias, todo lo contrario, la estupidez se acentúa con los años lo mismo que la sabiduría y el que fue estúpido de joven necesariamente lo será cuando llegue a anciano.
Bicos

Rosa Cáceres dijo...

El buen vino mejora con los años, el malo se avinagra, dice el refrán, pero de algo tiene que servir la vida vivida, las lecciones recibidas, los errores con consecuencias...
Los pueblos abandonados son muy tristes. Es una lástima. Sin embargo, algunos tienen un encanto y una paz que renueva el ánimo.
Un abrazo

Cantares dijo...

Algunos con los años involucionan y otros se hacen sabios
Besos

Abuela Ciber dijo...

De acuedo con Emejota, se debe preparar para una vejez productiva como digo yo, porque muchos solo vivien de sus pesares.

Cariños

Cornelivs dijo...

Te entiendo bien. Y estoy de acuerdo.

La sabiduria de la experiencia de la vida que tienen los viejos deberiamos de aprenderla, todos, un poco mas.

Un abrazo.

Chela dijo...

Me da la sensación de que esa aldea, en la que encontraste a Manolo y a la que dedicas tan interesantes reflexiones sobre las personas que la habitan, es una de las aldeas del interior, concretamente de la Sierra de O Courel, o por la zona del Cebreiro.¿Me equivoco?

Mira un post mio sobre O Courel, pinchando una foto que hay en el sidebar de mi blog. Es por esa zona donde se comen ricas truchas y donde ponen como complemento al chorizo y a los grelos, castañas cocidas. Es una zona maravillosa, por sus paisajes, pero sobre todo por sus gentes. Este veel 28 de agosto.¡Que cerca estuvimos!¿no?
Un fuerte abrazo.

Mª Teresa Alejandra dijo...

Hola dulce Rita:

Sí,sigo en la brecha para evadirme corazón, tú ya sabes.

Perdona, soy incapaz de leer todavía textos tan extensos. Seguro que es una maravilla.

besos mil y gracias.

maite