Entrada destacada

El silencio de Recemunde

Silencio... oir el silencio, sentirlo... como lo sintieron nuestros padres, nuestros abuelos... aquel silencio que arrulla, ...

miércoles, 14 de julio de 2010

Noche estrellada


Ha llegado el verano, por fin dicen algunos, todos aquellos que le gusta el calor, que pena decimos otros, los que nos sentimos más a gusto en el invierno. Lo único que me gusta del verano son las noches tranquilas y estrelladas como la de hoy. Antes de irme a la cama me voy a la terraza, me siento en el balancín y estoy allí un buen rato mirando al cielo, si fuera fumadora seguramente me fumaría un cigarrillo pero por suerte para mi, lo dejé hace mucho tiempo, así que simplemente miro al cielo y trato de localizar la Osa Mayor, la Menor, El Camino de Santiago,etc...

En ese rato que estoy allí me acuerdo de mi padre, cuando niña también en el verano me enseñaba a conocer las estrellas, nos sentábamos en la puerta de nuestra casa y allí me las iba señalando, luego cada noche me animaba, “venga hoy buscalas tu”, ahora las busco y pienso en él. Digo las busco porque no las encuentro nunca, aunque vivo en un pueblo y soy de las privilegiadas que ve las estrellas, no las encuentro, las que yo busco no, las noches ya no son como las de mi niñez, la luz ya nos impide disfrutar de ellas, que lástima.

Luego cojo la manguera y aprovecho el fresco de la noche para regar, disfruto mucho con el olor de tierra mojada y el chapoteo de mis pies en el agua fresca. Son momentos mágicos, la noche es preciosa, hay una gran silencio solo interrumpido por el canto de algunas ranas que hay en un estanque próximo, también los grillos, que solo se escuchan en el verano. Mi gato y mi perro están a mi lado observándolo todo, ojo avizor por si algún bicho intruso se pasea por la terraza, a veces consiguen ver algo que se mueve, nunca he conseguido ver lo que es, y corren tras él, pero debe ser una caza imposible porque no consiguen su objetivo y vuelven a mi lado esperando que yo de por finalizada la noche y cierre puertas y ventanas para irnos todos a la cama, pero ésta noche lo he demorado, no terminaba de decidirme, me encontraba a gusto con mis pensamientos.

Termino de regar y me vuelvo a sentar en el balancín, cierro los ojos, pienso y recuerdo. La paz y tranquilidad de mi casa chocaban con mis ruidosos recuerdos.

Eran otros tiempos, aquellos en los que primero en casa de mis padres y luego en la mía propia el ruido era la tónica habitual, eran tiempos que no volverán, ley de vida, los hijos se van.

Pero a pesar de todo no es el pesimismo lo que me invade en estos momentos, es una nueva etapa de la vida en la cual disfruto de todo lo que puedo y hasta este momento puedo bastante, también el silencio de ésta noche estrellada de verano me produce un gran bienestar.

Me levanto y camino hacia dentro, mis bichitos van detrás de mi, se retiran también a sus camas respectivas, cierro la puerta y me voy con Morfeo .



9 comentarios:

emejota dijo...

Me he podido sentir identificada contigo, hará + - veinte años que tenía hacía algo parecido cuando me acostaba la última en las noches de verano. Todavía casada, con hijos adolescentes y cansada como bien sabes, pero disfrutaba dando las buenas noches a las estrellas y regando mi minúsculo jardincillo tras haberme relajado un rato en el balancín, con tres perros lanudos y blancos que siempre me escoltaban a la cama. Un abrazo.

jose i mari dijo...

El silencio de la noche seguro te hizo sentir esa "magia" de tus recuerdos, junto a las estrellas, aunque las que tú quieres no las encuentres...seguro que ellas a tí sí te ven... y te acompañan...precioso amiga...Un beso enorme. Mari Carmen.

Felipe dijo...

La noches de verano son hermosísimas.Aborrezco el invierno porque me encanta el verano.

La mirada absorta mientras un airecillo nos besa la cara y nos invita a la reflexión,a la quietud y a la inmensidad de un silencio reparador

Abrazos

Rosa Cáceres dijo...

Me pasa lo que le ocurre a emejota: me identifico con tu relato, menos con lo del perro y el gato...porque no tengo. La noche de verano en que caen las perseidas o lágrimas de san Lorenzo, me quedo en el patio con la vista fija en el cielo, dos veces he conseguido ver el prodigio. La verdad es que no soy de las que trasnocha, sino de las que se deleitan con el amanecer, el frescor mañanero, la soledad de las playas, el jardín perfumado, el silencio clamoroso para el pensamiento...Sin embargo, desde mi cama, junto a un enorme ventanal abierto de par en par, sólo se ve (estando tumbada) el cielo, la luna, las estrellas y el blanco fantasma de alguna gaviota que pasa para posarse en un tejado. Por eso, si me quedo en el patio repleto de macetas y junto a mi colección de piedras, es por evitar que el sueño me venza demasiado pronto.

Rosario dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada Rita, me acuerdo en las noches de verano que mi padre nos enseñaba donde estaba la osa mayor y la osa menor... le encantaba mirar las estrellas y tomar el fresquito...
veraniego.
¡Muy bonito!
Con tu permiso te seguiré, un abrazo desde mi librillo.

azul dijo...

Buffff que bonito lo has escrito todo...te vi...

Te vi y por unos segundos te envidié, rodeada de más estrellas a pesar de lo que digas y te entiendo, seguro que en mi ciudad...


Olí la tierra mojada y me refresque los pies con tu escrito mientras regabas....

Sentí como los pequeños se arrastraban por mis piernas y esperaban por ser ya tarde que terminara el momento...

Morfeo se despertó, envidioso de tan bonita noche ....y luego nos acompañó...

Apago las luces...

Un beso

La Gata Coqueta dijo...

Paso a desearte un expendido fin de semana, con la emoción añadida al celebrar mi santo en el día de hoy.

La fiesta del Carmen la estoy viviendo con especial ilusión y no quería dejarla pasar sin compartirla contigo.

Un murmullo acariciando los sueños del color de las estrellas.

María del Carmen

Marener dijo...

yo amo el verano, porque me puedo poner mis linos, mis algodones ese frio es tremendo, de pensar que hay que ponerse tantas ropas, y esa lana que es muy linda, pero me ha dado una picazòn tremenda :(((
muchos besitos

Abuela Ciber dijo...

he estado ahí junto a tí sentada, meciendome en paz, aunque se virtualmente.
Por acá el dia es regis y frío.

Acompañando tus sentires y recordando tambien tiempos idos que llevaba a mis hijos pequeños a la playa a pescar a la encandilada y nos tirabamos en la arena a mirar el cielo.
Recuerdo la expresion de susto del más pequeño, que decia que el cielo se nos venia encima.
Era y es una sensacion especial, en esa oscuridad verse trasnportada en el espacio.

Cariños y deseos de buena semana