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lunes, 7 de junio de 2010

El barco


Este barco llega a puerto.
Ha sobrevivido a muchas tormentas, el viento y las olas lo han golpeado duramente, a veces parecía que se iba a romper en pedazos, demasiado fuerte el oleaje, demasiado fuerte la tempestad.
Pero siempre había un amanecer despejado que lo hacía navegar con renovados bríos, las velas se desplegaban con alegría, el capitán tomaba el timón y cantaba sus viejas canciones, de nuevo se alejaba la tormenta, de nuevo lucía el sol, llegaremos a la meta decía.
Con cada una de las tormentas que resquebrajaban su quilla, con cada remiendo en su casco el navío se hacía viejo, pero sus viejas heridas no le han impedido llegar donde el capitán le lleva.
Por el camino fue dejando su carga, falta el último tramo.
Ese, el que más cuesta, el capitán está viejo, el barco también, es el sprint final.
El capitán canta y llora, canta porque es feliz con el deber cumplido, llora porque su trabajo ha terminado, ahora deberá abandonar el barco y retirase con los viejos marineros a contar viejas historias, a cantar viejas canciones a los niños en la playa.