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El silencio de Recemunde

Silencio... oir el silencio, sentirlo... como lo sintieron nuestros padres, nuestros abuelos... aquel silencio que arrulla, ...

viernes, 29 de mayo de 2009

Manos atadas


Al hilo de los últimos acontecimientos que se han producido por la lectura del Manifiesto, por la puesta en marcha de un movimiento que genere ayuda para los más desfavorecidos, cosa ésta que perseguimos todos y especialmente su creador, Cornelivs y sus colaboradores más cercanos, al hilo de eso digo, se me ocurre reflexionar sobre lo difícil que resulta no mirar a otro lado cuando alguien sufre.
Si, NO MIRAR, porque está claro que mirar a otro lado es lo más fácil. Lo contrario que es, mirar al que sufre, nos lo ponen muy complicado. Rápidamente surgen los problemas, las piedras en el camino, ¿será por eso que nadie ayuda? ¿será por eso que una tarea que parece tan fácil se hace imposible? A mis manos ha llegado un adjunto que ahora reproduzco porque me parece digno de darle publicidad, visto lo visto, creo que es muy elocuente y explica los muchos problemas que existen a la hora de ayudar al que sufre.
Después de los años que he vivido, las cosas que he visto más los últimos acontecimientos, pienso que ésta empresa como muchos otras será como los molinos de viento para Don Quijote. Con esto no invito a nadie a flaquear, muy al contrario, cuanto más grande sean los obstáculos, más merito tendrá llegar a la meta. Después de leer lo que sigue, este Nuevo Contrato Social del siglo 21, y después de considerar los recientes acontecimientos, veremos que es más cómodo aceptar, pero el consejo y opinión de esta modesta jubilada es la rebeldía, siempre la rebelión, nunca el conformismo.




Nuevo Contrato Social del siglo 21

Este es un texto publicado en 2003 para conmemorar el triste aniversario del 11 de septiembre del 2001-.

Nos recuerda el Contrato Social que, hace tiempo, todos nosotros aceptamos. El texto es un acuerdo tácito que firmamos cada mañana al despertarnos con, simplemente, no hacer nada. Este texto no es una crítica social, sino que sencillamente destaca los hechos resultantes de nuestra innegable predilección por la comodidad, la indiferencia, la ceguera, la sumisión y la idiotez de todos nosotros.

1. Acepto la despiadada competitividad como la base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra dolor, frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.

2. Acepto que diariamente me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior, en la pirámide social.

3. Acepto la exclusión social de los marginados, los inadaptados y los débiles, porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites y ellos deben quedar excluidos.

4. Acepto remunerar generosamente a los bancos para que inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres). Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme el dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.

5. Acepto que congelemos o tiremos diariamente toneladas de comida para que los índices bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecer esa comida a los necesitados, y permitirle a algunos centenares de miles de personas, no morir de hambre cada año.

6. Acepto que sea ilegal poner fin a mi propia vida, rápidamente; en cambio tolero que se me mate lentamente, inhalando o ingiriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos. El Sistema dice que mi vida no es mía; dice que es de ellos y sólo ellos deciden qué debo hacer con mi vida.

7. Acepto que se haga la guerra (por cualquier motivo y a cualquier coste) para así hacer reinar la paz, aunque veamos que la paz nunca se haya logrado.

8. Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el gasto de defensa. También acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacernos del enorme stock de armas y así permitirle a la economía mundial, seguir avanzando.

9. Acepto el amplio dominio del petróleo en nuestra economía, aunque sea una energía costosa, sucia y contaminante; y estoy totalmente de acuerdo en impedir todo intento de sustituirlo. Y aunque se desvelara que hemos descubierto un medio gratuito e ilimitado de producir energía, es evidente que lo gratuito sería nuestra perdición.

10. Acepto que se condene el asesinato de otro ser humano, salvo que los gobiernos decreten que ese ser humano es un enemigo y que me alienten a matarlo. Por ello, acepto gustoso la muerte de todos mis enemigos.

11. Acepto toda clase de división posible (política e ideológica) con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados por los gobiernos, cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.

12. Acepto que el valor de una persona sea siempre proporcional a su cuenta bancaria; que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades; y que sea excluido del sistema si no produce lo suficiente.

13. Acepto que se recompense exageradamente a los deportistas famosos y a los actores taquilleros y se premie mucho menos a profesores y a médicos encargados de la educación y de la salud de nuestras futuras generaciones.

14. Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia y sabiduría podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) no necesitamos ni esa experiencia ni esa sabiduría. Por ello, los ancianos sobran.

15. Acepto consumir gustosamente la carne vacuna tratada con abundancia de hormonas sin que, explícitamente, se me avise del riesgo que corro.

16. Acepto que el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) se establezca en el mundo entero, permitiendo a las multinacionales agroalimentarias modificar genéticamente las plantas, patentar nuevos seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a toda la agricultura mundial.

17. Acepto que el resto del Planeta, es decir más de siete mil millones de individuos, puedan pensar de otro modo a condición de que no vengan a expresar ni a compartir sus creencias en nuestra casa, y todavía menos, a intentar explicar nuestra Historia con sus filosofías primitivas.

18. Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo tan idiota e irracional.

19. Acepto la búsqueda desesperada del beneficio propio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como la máxima realización de toda la vida humana. De esta manera la vida es 100% plena.

20. Acepto la destrucción de los bosques, la desaparición de los peces y de la vida en nuestros océanos. Acepto la extinción de las especies animales y el aumento de la polución industrial y de la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza, como algo necesario y natural.

21. Acepto esta situación y todas las del sistema actual, porque creo y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla. El sistema está bien.

22. Acepto ser tratado, a diario, en todas mis actividades, como ganado porque todos los demás lo aceptan y porque definitivamente pienso que las mayorías deciden y lo hacen con enorme sabiduría y razón.

Líderes políticos del mundo: Sé que todos ustedes sólo actúan por mi bien, por el de todos, y por el del sistema. Por eso les doy las gracias.








miércoles, 27 de mayo de 2009

Por Maria Amelia


Hola amigos todos, ya sabéis que ahora tengo poco tiempo. Creo que todos sabéis o intuís el tipo de tarea que me retiene. Hoy tengo que sacar el tiempo de donde sea para escribir estas lineas, la causa lo merece. Yo se lo debo a María Amelia, este blog se abrió a la red precisamente por contagio de su ejemplo. Me hubiera gustado escribir mucho más de ella, habría mucho que decir, quizá en otro momento en que la vida transcurra con más normalidad, lo haga. Ahora solo quiero contar la influencia que su ejemplo ha causado en mi y dar a conocer el proyecto de homenaje que se inicia hoy.

Cuando me jubilé estaba un poco harta de trabajar en una pantalla, aunque mi trabajo me gustaba, siempre pensé que en mi casa y para ratos de ocio nunca me haría falta un ordenador ( ¡que ignorante e ingenua era!), por lo que me negué durante un cierto tiempo. Gracias a la insistencia de mis hijos entró el ordenador en casa y yo me fui integrando a todas esas comodidades que te proporciona, pronto comprendí que Google me informaba con más rapidez que una enciclopedia, también dejé de hacer cola en los bancos, comencé a pagar todas mis facturas sin moverme de casa, me comunicaba con mucha gente, en fin, que se me abrió un mundo desconocido pero formidable. Parecía muy difícil pero pronto comencé a moverme con soltura, fueron horas de aprendizaje y de estropear algunas cosas, pero ya se sabe, quien no se arriesga no hace nada.

Un buen día vi en la televisión la noticia de la abuelita bloggera, me llamó mucho la atención su edad y arrojo, comencé a leer su página con mucho interés, todos sabemos lo amena y sencilla que era hablando, admiraba mucho a la abuela y a su nieto, que sin duda ninguna la quería muchísimo y pese a sus ocupaciones, encontraba un hueco para escribir y transmitir lo que decía su abuela. Tenemos ahí un ejemplo de respeto, amor y valoración de la importancia que podía tener para ellos como familia y para nosotros como sus "oyentes", aquellas experiencias de su abuela. Tengo que decir que esa valoración del abuelo no es algo que ya se dé mucho, desgraciadamente.

Yo comencé a pensar que los mayores también podíamos tener un sitio en la red, su ejemplo así lo demuestra. Y así fue como me decidí a abrir este blog que tantas satisfacciones me produce, sobretodo por el contacto humano, dicen que el ordenador es una cosa muy fría, pero no, no lo es en absoluto.

Me causó mucha pena la muerte de María Amelia, aunque sabía que por su edad, debíamos esperarla. Ha sido asombroso el eco que ha tenido en todo el mundo. Hoy he sido enlazada a un blog que se ha abierto para la creación de un premio destinado a las personas mayores que tengan un blog. Este blog se llama Premio María Amelia López Soliño,http://premiomariaamelialopez.blogspot.com/.

Yo desde aquí quiero apoyar y dar a conocer este blog y la creación de este premio. Me parece un bonito y merecido homenaje a esta abuela valiente y pionera en la red, que tantas experiencias nos ha transmitido a todos.

Un abrazo amigos

viernes, 15 de mayo de 2009

Me rebelo


Yo fumo, tu fumas, él fuma

Pero me gusta más, yo fumaba, tu fumabas, él fumaba

No se asusten, no quiero evangelizar a nadie, sé lo que molesta que la gente "nos dé la vara", no amigos, no es eso, solo quiero aquí y ahora dejar constancia de mi dolorosa rebeldía.

Todos conocemos esa enfermedad llamada cáncer, que a todos´y de una manera más o menos cercana nos ha sacudido. A mi personalmente me golpeó muy duramente hace casi 12 años, tan duramente que mi vida tiene un antes y un después de esa gran desgracia, pero es verdad aquello de "que no nos mande Dios todo lo que podemos aguantar".

Ahora, cuando crees que ya has pagado tu tributo, que ya has perdido suficiente, ahora te vuelve a atacar en alguien que también te duele, te duele mucho.

Es una mujer que siempre fumó, que su padre murió de cáncer de pulmón, que no fue este hecho suficiente para que ella dejara de fumar, que a mis repetidas peticiones de que lo dejara siempre contestaba; "ahora no puedo, estoy pasando por un mal momento, pero lo dejaré". Nunca lo dejó, solo ahora, cuando ya el cáncer la ataca, ahora, solo ahora lo ha dejado. No se sabe si saldrá adelante, es difícil, muy difícil, y el camino es muy duro, tan duro que le dan ganas de abandonar.

Su marido, que me duele tanto como ella, está destrozado, sus hijos también, todos la necesitamos, no sabemos lo que pasará.

Mi generación que es la de ella con muy pocos años de diferencia, no sabía el riesgo que encerraba fumar, era divertido, si no lo hacías eras diferente, fumar era obligatorio, recuerdo que para el padre era un orgullo que el hijo se fumara su primer cigarrillo de la mano de él. "Mi hijo ya es un hombre", decían con orgullo. Las chicas nos fuimos sumando al carro, no contábamos con la aprobación de papá, hecho este que lo hacía más emocionante, no era propio de mujeres, luego se fue aceptando y todas fumábamos.

Ojalá hubiéramos sabido cuales podrían ser las consecuencias, pero eso se supo mucho más tarde. Yo me rebelo aquí contra estas consecuencias, me rebelo contra nosotros mismos, que no fuimos capaces de ver el peligro, me rebelo contra esta maldita enfermedad que destroza familias, me rebelo contra la pasividad de los gobiernos que no toman medidas. Si no me pongo el cinturón en el coche me ponen una multa, al fin y al cabo solo me pongo en peligro yo, pero me ponen la multa. A las tabacaleras no le ponen multas por fabricar algo que nos esta ocasionando tanto dolor y tanto gasto a la Sanidad Publica.

Es verdad que siempre nos queremos engañar fijándoos en esos casos de cáncer de pulmón entre personas que nunca han fumado, nos queremos justificar pensando que da igual, si nos toca, nos toca. No amigos mios, todo eso es cierto pero también es cierto que en este ruleta los fumadores tienen más papeletas que los no fumadores, eso es lo real.

Como decía al principio no quiero convertir a casi nadie, creo que esto es una decisión muy personal, yo la tomé hace 17 años y estoy muy contenta de haberlo hecho, solo quisiera convencer a un jovencito que tiene 23 años, que también me duele mucho, que tiene la carga genética de su madre y una cajetilla de tabaco en la mano.

Un beso para todos

jueves, 14 de mayo de 2009

Cumpleaños de Gabriel


GABRIEL




Feliz cumpleaños mi querido Gabriel!!!! Mi nieto, mi primer nieto cumple 10 años, y parece que fue ayer, todavía recuerdo su pequeña carita amoratada, todos esperábamos con impaciencia su llegada, se hizo de rogar, tardó más de lo calculado, nació un mes de Mayo muy frío, en Brest hasta la primavera es muy fría.

Nació allí, en tierras de Francia, un 11 de Mayo a las 2 de la tarde, después de una larga espera en la cual esta abuela , se lo pasó haciendo punto,( si yo hubiera tenido Internet entonces......) mirando detrás de los cristales del pequeño apartamento de sus padres, fuera llovía, todos los días llovía, hacía frío, siempre frío. Cada día pensábamos que el bebé llegaba, pero no, no llegaba, hasta que una noche, por fin Gabriel llamó a la puerta, nos fuimos muy aprisa a la clínica y...............Nació Gabriel!!!!
Hoy soplará las velitas de su tarta y yo quiero desde aquí hacerle llegar mi felicitación y......como no? también presentárselo a ustedes, es guapo, bueno e inteligente, y además es verdad, ya se que ustedes van a decir aquello de "Y tiene abuela el niño", pues claro, tiene abuela, por supuesto. Aprovecho para presentarles también a sus hermanos, que llegaron luego, Aner y Aral, otro día hablaré de ellos.

Aral


Aner

sábado, 9 de mayo de 2009

La vida está compuesta de ilusiones


Sin ilusiones no existe la vida, sin ilusiones simplemente sobrevivimos.
Desde muy pequeños tenemos ilusiones, hemos obedecido porque nos prometen un premio, aquel juguete que nos gusta, aquella película que queríamos ver, nuestros padres de esta manera nos enseñaron a conseguir nuestros objetivos, a pelear por ellos. Cuando somos más mayores nos ilusionamos con el amor y con tantas otras cosas que queremos conseguir, logramos esa pequeña felicidad de conseguir un objetivo, de llegar a una meta. Luego vienen las desilusiones por diferentes caminos, a cada golpe de desilusión sentimos que nos quedamos lasos, sin ganas de nada, en una palabra, deprimidos.
De pequeños peleamos por un juguete, de adolescentes por un amor, cuando tenemos familia, por conseguir mejoras para ella, luego ver a nuestros hijos realizados. A cada desilusión, cada fracaso, nuestro instinto de conservación nos hace sustituir una meta por otra.
Es por eso que aprendemos que sin ilusiones no se puede vivir. Es el motor que nos ayuda a conseguir cosas, a reír, a ser felices pensando en aquello que queremos, lo tenemos ahí, casi en la mano y eso nos ayuda a sobrellevar tantos sinsabores propios y ajenos.
Se dice que muchos jubilados se quedan inactivos, viendo pasar la vida, sin hacer nada por implicarse en ella, puede ser que en la mayoría de los casos se hayan quedado sin ilusiones. Seguramente se aferran al recuerdo de lo que tenían y no abren sus ojos a esas otras cosas que la vida les ofrece. Hay tanto que hacer, tantas cosas por las que vivir. Pero es necesario mirar a nuestro alrededor y crear ilusiones, la ilusión de viajar, de aprender, de hacer cosas que no podíamos hacer antes.
Siempre nos quejamos de como ha cambiado la vida, de cuantas cosas añoramos, es cierto, pero también es verdad que hay muchas cosas buenas que nos han traído estos cambios. Quien nos iba a decir que después de los 60 íbamos a poder viajar con tanta facilidad. Quien nos iba a decir que nos íbamos a poder comunicar vía internet. Que las cartas quedarían en el olvido. Que con un pequeño teléfono que llevamos en el bolsillo nos pueden llamar en cualquier momento. Creo que si todas esas personas tan mayores como yo, que se han quedado sin ilusiones, se asomaran a este mundo, su vida cambiaría, tendrían además de una comunicación, una ilusión, la ilusión de aprender y conocer tantas cosas que antes no estaban a nuestro alcance.
Es difícil, cuando fracasas en algo, volver a pensar en otra ilusión, en ese momento piensas que no vale la pena, sobretodo cuando ya no eres un niño, pero con voluntad se puede conseguir, no quedarse inmóvil, dejándose llevar por la corriente, pensando que es más fácil no hacer nada, realmente es más fácil pero más destructivo, es el camino que nos lleva a la nada.

Así lo veo yo y así es mi experiencia, vosotros me diréis, si?

viernes, 8 de mayo de 2009

Historia de un amor



Historia de un amor es el titulo de una vieja canción que decía así;


Ya no estás más a mi lado, corazón.
En el alma sólo tengo soledad.
Y si ya no puedo verte,
¿Por qué Dios me hizo quererte?
¿Para hacerme sufrir más?


También es una historia de amor la que relato a continuación, la historia de una vieja amiga.



Ella era muy joven, el también lo era, fue un amor a primera vista. Se entendieron al instante, se juraron amor eterno, se casaron bajo la luna, no necesitaron cura ni juzgado ni testigos, solo ellos lo sabían, eran felices con su secreto. Luego, años de noviazgo, él tenía que cumplir con la patria, con el ejercito, tenia que situarse en la vida, debía mantener su hogar, ella quería trabajar también, colaborar en el sustento de la casa, su madre, muy adelantada a su tiempo, se lo había inculcado, “tienes que trabajar, tienes que mantenerte”, ella obediente, deseaba hacerlo. Y lo consiguió, ambos consiguieron su objetivo y años después se casaron ante los hombres e iniciaron su andadura.
Fueron años duros y difíciles pero también de prosperidad, el boom de los 60, costaba salir adelante pero salieron. Vinieron los hijos con sus alegrías, vinieron las penas, los momentos duros que hicieron tambalear la pareja, pero no, no fracasaron, él era un gran hombre y ella una mujer valiente. Supieron pasar por encima de todo eso, su amor supo nadar entre la tormenta. Y así pasaron los años. Cuando empezaban a peinar canas, cuando navegaban en aguas tranquilas, cuando ya pensaban en el regalo de los nietos que pronto vendrían........ahí se acabó todo, él se fue a ese viaje sin retorno, ese viaje que hacemos casi siempre solos, casi sin avisar, sin decir adiós. Ella se quedó huérfana de nuevo, con una orfandad solo entendida por unos pocos. Hubiera querido morir, pero no, su coraje, que él conocía y en el cual confiaba, sin decirlo, para que viviera y así terminara la tarea iniciada por los dos, ese coraje le hizo vivir y así no traicionar la confianza que él le tuvo.
Pasaron los años, casi tiene su tarea terminada. Llegaron los nietos, esos nietos que él nunca conoció, ella desearía creer en el más allá, pensar que él en alguna parte puede ver esos nietos, puede gozar de esos hijos realizados, y también pueda ver que ella, aunque peinando muchas canas, sigue viva, que no desprecia la oportunidad de vivir, que se alegra cada día de ver amanecer.
Y es que la vida nos da y nos quita. Pensamos que aquello que tenemos, aquello que nos hace felices, lo tendremos siempre, y no es así, nada es definitivo, debemos estar preparados para perder y seguir adelante, comprender que durante nuestra vida vivimos etapas, y en esas etapas disfrutamos de unas personas y cosas que luego se van de nuestra vida de una manera o de otra, el hecho de que se acabe una etapa no significa que tengamos que quedarnos inmóviles sin agradecer y disfrutar lo que viene después. Es inevitable que lloremos las pérdidas, seriamos insensibles si eso no fuera así, pero después del llanto debemos continuar, eso si, disfrutando de los bellos recuerdos, dejando un hueco en nuestro corazón para todo aquello que amamos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Si desea hablar con ......marque el 1......

Antes...................



Más reciente





Cuando tengo que hablar necesariamente con las telefonistas del momento, bien sea de grandes empresas de servicios, luz, agua, etcc...o con las operadoras de telefonía, no puedo por menos que acordarme de otros tiempos, otras formas de vida que ya quedaron en el olvido. Perdonen amigos mios, ya se sabe, el jubilado tiende a recordar y comparar otros tiempos.
Ahora cuando se llama a esos servicios nos da la sensación, a mi me ocurre, de estar hablando con un robot, y realmente es así, están tan aleccionados que no responden por si mismos, no son ellos, oigan lo que oigan contestan siempre las mismas frases, ni aun con el enfado del cliente cambian su tono y sus frases. Realmente me da pena porque no pueden ser ellos mismos, tienen que contener su iniciativa y su personalidad, el miedo a perder sus trabajos puede más que cualquier reacción humana. Por supuesto que también me enfada mucho que me traten con esa frialdad, que no me escuchen, porque no escuchan, eso es evidente, que me sigan hablando como si yo fuera tonta, en fin, que me molesta mucho.
Es posible que las personas que solo hayan conocido estos métodos, les parezca muy normal este trato tan impersonal, pero para los que hemos vivido de otra manera, esto se nos hace insoportable.
Creo que esto enlaza con la deshumanización que existe a otros niveles, es un poco de un todo. Ya no nos contestan personas, solo maquinas. Comprendo que son tiempos diferentes y que se impone ahorrar mano de obra, pero yo me pregunto ¿este es el modo de tener gente trabajando o de tener parados?
Cuando se empezaron a ver estos avances tecnológicos que suprimía el trabajo de algunas personas, yo le hice esta pregunta a un compañero que tenia una buena visión de futuro pero era también muy iluso ( esto último lo veo ahora), él me contesto que los avances tecnológicos le proporcionarían a los hombres menos trabajo, ganando lo mismo y disfrutando de mayor numero de horas de ocio. ¿Que me contestaría ahora viendo lo que se les echa encima a nuestros hijos?, trabajar más horas, jubilarse más tarde y si nos descuidamos ganando menos. Sin contar con que se aumenta el numero de parados.
Pero me desvio del tema, yo quería hacer una comparación entre la nueva y la vieja telefonista.
El trabajo de la telefonista era muy bonito, y esto se debía precisamente a esa relación que había con los clientes, su labor era muy necesaria, no olvidemos que hasta los años 70 no podíamos establecer comunicación con otras poblaciones sin la intervención de estas señoritas entre las cuales me encontraba, fue mi primer trabajo en Telefónica, el más importante para mi y el más bonito.
Aquello si que era una relación humana porque, dentro de unas normas, la telefonista podía mantener un dialogo con el cliente, es verdad que también habían discusiones y enfados por parte de ambos, pero eso es propio del trato humano. Hasta eso me parece mejor que lo que tenemos ahora. La antigua telefonista, se desvivia por ayudar en los momentos de apuro, conocía el modo de proporcionar información a quien la pedía, dándole mil vueltas a la guía telefónica para averiguar un numero de teléfono. Nada parecido a lo que ocurre ahora. El servicio de información no saca de apuros a nadie y con mucha frecuencia la información es equivocada. Nos contesta alguien que no está en nuestra provincia, lo que hace que tenga un total desconocimiento del terreno.
No piensen que todo esto es solamente fruto de una añoranza, que también, es que no me gusta el modo en que nos relacionamos las personas, no me gusta el rumbo a todas luces impersonal que vamos tomando los seres humanos.
Que diferente es oir "si quiere hablar con....marque el 1....." a oir aquel, "¿que población desea?" ........
A titulo de curiosidad para los que no conocieran aquellos tiempos, adjunto una foto de lo que son ahora los puestos de trabajo de las telefonistas y de como eran antes, una de principios de siglo y otra de los años 70.
Y ahora