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El silencio de Recemunde

Silencio... oir el silencio, sentirlo... como lo sintieron nuestros padres, nuestros abuelos... aquel silencio que arrulla, ...

sábado, 27 de diciembre de 2008

La nueva Navidad

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Esta es la nueva Navidad, que por cierto está acabando. Nos queda despedir el año 2008 y desear, como todos los años, que el próximo sea mejor, que se cumplan nuestros deseos, que ese amigo o pariente mejore de su enfermedad, y....etc, etc, etc.......Pero no era eso de lo que yo quería hablar, mi necesidad en este momento es la comparación de lo nuevo con lo antiguo. No soy yo precisamente una persona que se niegue a los avances de todo tipo , me gusta todo lo nuevo, no quedarse estancados en el tiempo, el progreso es necesario, nos mejora la vida en casi todos los casos, y yo me siento afortunada por vivir esos cambios. Pero....hay excepciones, una de ellas es el nuevo modo de celebrar la Navidad. Y me refiero a los jóvenes.
Me refiero a la costumbre que tienen ahora de salir en la Nochebuena. Una vez han cenado con la familia, se van de casa, de fiesta con sus amigos y regresan......de día ya. Y yo me pregunto, ¿ en que momento cambió esta situación? ¿ porqué si es una noche familiar se van de casa? Todo el año lo tienen para salir por la noche con sus amigos y venir, en la mayoría de los casos, por la mañana. Todo el año para tener preocupados a sus padres con esas salidas, que dicho se de paso, es costumbre solo española, la de salir después de las 12 de la noche y regresar muy de mañana. No se si habrá algún otro país europeo que lo haga así, pero en la mayoría no se hace. ¿ Porqué esa noche, tan familiar, no se quedan en casa y ahorran a sus padres, al menos una vez al año, esa preocupación? En una palabra ¿Porque no la dedican a la familia?
Los mayores no podemos resistirnos a la tentación de recordar otros tiempos, en algunas cosas, a mi personalmente, me parecen maravillosos los cambios. Pero en este tema, recuerdo con nostalgia la "otra Navidad". Aquella en que la familia se reunía para estar todos juntos, no había deserciones por parte de nadie, todos nos íbamos a la cama al mismo tiempo. Primero se cenaba, lo que cada cual podía, que nunca era la cantidad (que nos estamos pasando mucho) y la variedad que hay ahora, pero había alegría, colaboramos los pequeños y los mayores en los preparativos, nos reíamos mucho, cantábamos y luego, claro, la Misa del Gallo, al regreso todos juntos a casita a dormir. Es lógico que muchas cosas cambien, en la religión no había opciones, como todos sabemos, es normal que ahora que hay diversidad de creencias, cada uno la celebre como quiera, con misa o sin misa, eso para mi es lo de menos. Yo no pienso en la Navidad como un acto religioso, yo lo veo solamente como una ocasión en el año para reunirse la familia, solo eso. Pero no cabe duda que lo que echo de menos es aquella manera de hacer. Ahora, con las nuevas formas, los padres eramos felices cuando nuestros hijos eran niños, pero una vez que pasan de los 16.....se acabó. Ni siquiera esa noche tenemos paz, solo paz, no hablo de felicidad, no creo en ella realmente, pero si en la paz, que también en esa noche se tambalea.
Les dejo con este vídeo de "la otra Navidad". Son otros tiempos.



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viernes, 19 de diciembre de 2008

Corazones rebeldes

Hoy quiero recomendarles una película, CORAZONES REBELDES. Realmente es un documental, no se hace nada pesado, al contrario, yo disfruté mucho viéndolo. Este documental cuenta la historia de un curioso grupo musical. Se trata de mujeres y hombres que están en una escala de edades entre los 75 y los 93 años, es un grupo de rock, se llama YOUNG AT HEART, residen en Northampton, Massachusetts.



Han recorrido diversas partes del mundo haciendo galas y actuaciones que han tenido un gran éxito. Y este éxito no viene dado por la calidad de sus interpretaciones, creo que lo que realmente les hace admirables es su edad y su voluntad. A esa edad en que la mayoría de las personas viven resignados a unas limitaciones y pensando que ya lo que les queda es esperar la muerte. A esa edad, las personas que componen el grupo, han decidido que todavía hay cosas que hacer, no se resignan, sus cuerpos han envejecido, sus facultades han mermado pero......no se rinden, y arrastrando sus limitaciones acuden cada día a los ensayos y procuran mantenerse sanos para poder viajar y seguir cantando, en algunos casos berreando. Incluso hay uno de ellos que lo hace llevando su bombona de oxigeno, otros en una silla de ruedas, otros luchando con un cancer.

Creo que este grupo está marcando un hito entre la gente mayor, pienso que rompe tabues en torno a la vejez, tales como la pérdida de la juventud ( en mi opinión solo se pierde por fuera, si quieres), la soledad, el sese de cualquier actividad útil, el amor, el sexo, y la enfermedad como algo irremediable.

No se la pierdan, es una gran lección para todos, porque todos llegamos a mayores, todos seremos viejos (si no lo somos.....peor que peor) y es bueno que aprendamos que esas viejas creencias no solo son erróneas sino que deben quedarse en el pasado. Esto es el siglo 21, amigos mios, cambiemos el chic, no nos resignemos a vivir como nuestros abuelos, no nos resignemos a estar en una "3ª edad" encasillada, no nos pongamos limites. Espero que la vean y espero que les guste.

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La pobreza del siglo 21




Me gustaría en estas fechas contar algo alegre y bonito pero no va a ser posible. Estoy verdaderamente impactada y no puedo por menos que contarlo, no para entristecer a nadie en estos momentos que deben ser de alegría, no. Es porque creo que es necesario que todos seamos conscientes de lo que está pasando. Me lo habían contado pero no es lo mismo que verlo.

Pasaba yo por una calle muy transitada de mi ciudad, ya era de noche, no muy tarde pero si de noche. Al pasar junto a un contenedor de basura he visto un hombre de mediana edad, no parecía un pordiosero, sus ropas eran normales, no trajeado pero tampoco tenia aspecto de vivir en la calle. Sacaba cosas, comida, del contenedor y sin separarse de allí, se las comía. Era hambre, no esperaba a ir un poco más allá, se lo comía rápidamente. Me pregunto que está pasando en este pais. No es que ignore las noticias, no es que viva al margen de los acontecimientos, creo que tengo toda la información. Pero sigo sin entender como hemos llegado a esta situación. Me siento muy mal viendo estas cosas y creo que es el momento de las grandes decisiones, creo que es el momento de que los gobernantes demuestren que saben gobernar. Creo que es el momento de que se deje de hacer un gasto tan grande en iluminación para fiestas y se destinen esos fondos a comedores sociales, amén de soluciones para aliviar a las familias del gasto en vivienda que, en algunos casos supone casi el total del sueldo por la brutal subida del euribor. No puede ser que para tener un techo haya que endeudarse de la forma en que se está haciendo. He encontrado un articulo en MINUTODIGITAL.COM del dia 28 de noviembre que habla precisamente de esto. Lo añado aqui porque me parece muy interesante.



Trabajadores en paro. Mujeres separadas que se han quedado sin trabajo. Inmigrantes que no llegan a final de mes. Padres de familia que cada noche se tragan su orgullo para buscar la comida de sus hijos en cubos de basura.
Ciudadanos a los que nunca se les había pasado por la cabeza que acabarían rebuscando comida entre desechos. Cada vez son más, lo aseguran ellos mismos. Lo aseguran los responsables de los establecimientos a los que acuden cada noche.
Es, recoge La Vanguardia en un interesante reportaje de Luis Benvenuty y Raúl Montilla, la otra Barcelona. La de la gente que no pide ni siquiera ayuda y a la que le dan igual los adornos navideños. Son ciudadanos anónimos a los que la necesidad empuja a rebuscar entre los contenedores de basura a las puertas de los supermercados. Reconocen que a eso uno nunca se acostumbra. Es demasiado humillante.
La estampa se repite cada noche en muchas esquinas de Barcelona. Mónica - si hubiera podido elegir su nombre al nacer se llamaría así-tiene 58 años. Está divorciada. Se esconde del frío y de la vergüenza en un portal de calle Escocia, cerca de la avenida Meridiana. “Es que si alguien se entera de lo que estoy haciendo me muero. De verdad que me muero”. Asegura que la mejor basura es la de los supermercados Lidl, precisamente el que está esperando que cierre. “Yo vengo un par de veces a la semana, desde hace unos nueve meses, para echar una mano a una mujer mayor vecina mía que tiene una pensión de 300 euros y artrosis. La pobre no se puede levantar ni siquiera de la cama”, añade.
Los productos, prosigue, están a tres días de caducar, separados, en contenedores fregados, todo limpio. “También cojo cosas para mí, algún salchichón, un bidón de detergente, una lata de tomate… Cosas que cuestan dinero. Mis hijos tienen novia y trabajan en una empresa química ¿Qué dirían sus compañeros de la oficina si supieran que su madre hurga en la basura? ¿Y sus novias?”. Mónica se ganaba la vida limpiando casas y oficinas, pero una neumonía la mantuvo 18 meses de baja. Cuando se recuperó a medias, el mundo ya estaba en crisis. “La gente ahora no tiene dinero, prefiere limpiarse su casa. Tengo una pensión de 300 euros, y el alquiler me cuesta 200 ¡Si mis vecinos se enteran de esto me muero!”.
Algunos supermercados cuentan con un servicio especial de recogida de desperdicios. Los desechos duermen dentro de sus locales esperando los camiones que llegan a la mañana. Pero la gran mayoría de los supermercados de Barcelona opta por dejar sus restos en la calle de la mejor manera posible para los que los puedan aprovechar.
Normalmente no es política de empresa. Son los encargados, los mozos, los reponedores o las cajeras los que se preocupan para que el trance sea lo menos repugnante posible. Algunos establecimientos de restauración hacen lo propio, caso del Viena de la calle Pelai. Cada noche sus trabajadores dejan una bolsa llena de bocadillos y ensaladas para quienes lo necesiten a eso de las dos de la madrugada.
Unos diez minutos después ya no queda ni rastro. Siempre ha habido gente buscando en la basura. Siempre. Aunque los que llevan años sacándola al cierre nunca habían visto a tantos, y tan diferentes. De todas las edades. Procedencias y, normalmente, ordenados.
Los de cada supermercado suelen conocerse. Traban amistad. Mónica conoce muy bien a la anciana que tiene a su marido enfermo en la cama. A la mujer china, que apenas habla castellano, que hace un par de meses se quedó sola cuando su marido se quedó sin trabajo y regresó a su país. También a la pareja de extranjeros que da mucho miedo yque esta noche no ha venido. Yala pareja de estonios.
“A veces buscar comida es una locura. La gente se lanza y hay peleas”, explica Krants, de 22 años, el estonio, en perfecto inglés. “A pesar de que hay comida para todos”, agrega su novia. Están en paro. Hace quince meses que buscan comida entre los restos. “Vamos cambiando de sitio, buscando los más tranquilos”, aseguran.
En otro punto de la ciudad, en la calle Llull, la persiana metálica del Sorli Discau asciende con un estruendo. “Son familias normales que lo están pasando mal por la crisis. A todos nos puede tocar”, explica un empleado empujando los cubos. Antes de que el trabajador haya entrado de nuevo en el supermercado, las sombras de cuatro adultos y dos niños con carritos de la compra y bolsas de plástico se abalanzan sobre los contenedores. El silencio es ensordecedor.
“No es nada agradable. Soy soldador, cobro mil euros. Tengo dos hijos y mi mujer ahora no trabaja. Sólo por el piso pago 850 euros ¿Qué voy a hacer? ¿Morirme de hambre?”, explica un hombre con rasgos sudamericanos.
No quiere decir su nombre, ni su país de origen siquiera, por si se entera algún compatriota. “Es humillante, pero tengo que pensar en mis hijos”. Lleva cinco años en Barcelona. Mete su cuerpo en cubos de basura desde hace pocos meses. Su único pensamiento es poder salir a la luz cuanto antes.
A pocos metros, en la avenida Marina, poco antes de las diez de la noche, Abdul busca pescado en buen estado en una bolsa de basura abierta en canal. Está llorando. Aparta las hamburguesas de cerdo. Es musulmán. Marroquí. Diez años en España, los dos últimos con papeles. Trabajaba de vigilante de seguridad en obras, para una de esas empresas abanderadas por una rueda de carromato bicolor, hasta que le echaron hace ocho meses. Desde hace dos busca comida en contenedores. “No puedo volver a Marruecos, porque allí no me queda familia. Hace poco murieron mi padre y mi madre. Estoy de alquiler en una habitación y pago 300 euros”, explica.“
Yo era electricista -dice el palestino Rachid Ridan-y también mecánico, y tengo un hijo de ocho meses”. Todo transcurre en apenas cinco minutos, el tiempo necesario para separar en la acera la comida en condiciones de la que da asco, repartírsela y dejarlo todo impoluto, como si no hubiera pasado nada. No les gusta dejar huella.
“La mejor basura que he visto es la de un Caprabo cerca de la Sagrada Família - retoma la mujer a la que habría gustado llamarse Mónica-,allí pueden encontrarse hasta gambas. Lo que pasa es que por allí va una mujer rubia que está loca, una que le dejó el marido y se le fue la cabeza. Una vez vi cómo le tiraba una bolsa de alcachofas a un chino a la cabeza… Y luego le pegaba entre las piernas con una barra de hierro. Prefiero mi Lidl. Lo único malo que tiene es que a veces tardan mucho en sacar los contenedores, y pasas frío esperando”.
Los trabajadores del Caprabo de Sagrada Família reconocen que las peleas eran habituales hasta hace pocos meses. Que cuando los desperdicios eran pocos preferían guardarlos en su almacén a fin de evitar discusiones. Que en ocasiones los repartían ellos mismos en bolsas para que nadie se pegara. “Pero la rubia aquella que daba tantos problemas ya no se deja ver -añaden los empleados-. El perfil de las personas que vienen ha cambiado mucho desde que empezó la crisis. Son gente educada y muy necesitada, de aquí y de allá, no tienen pintas de tener la casa llena de bolsas de basura, lo único que tienen es hambre”.
“Sí, estos chicos del supermercado son muy majos”, dice una mujer de avanzada edad, barcelonesa, que se protege de la lluvia con una toalla en la cabeza. “A este señor no hace falta que le preguntes porque no habla nada”. El anciano sonríe y muestra las palmas de las manos. “No sé si es mudo o inglés. Pero así nos llevamos mejor. Porque han sido las perrerías de los hombres las que me han llevado a esta situación. Yo antes vivía bien”.
Los peatones aceleran el paso porque la lluvia aprieta. La mujer, lúcida y sensata, prefiere no dar detalles. Prefiere protegerse con ironías. “No, si yo esto lo hago para conocer gente, en realidad soy multimillonaria, pero meter la cabeza en la basura es más divertido que ir de compras ¡Una pizza!”. Guarda toda la comida, ordenadamente. La mujer se pone otra vez la toalla liada en la cabeza y se marcha bajo la lluvia a paso lento. Las nubes negras auguran que tardará en amainar. “Yo ya no celebro la Navidad”, grita empequeñeciéndose al final de la calle.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Diciembre, llega la Navidad


Aunque había dicho que continuaría hablando de mi viaje del Imserso, Todo lo bueno y Todo lo malo, creo que lo voy a posponer para después de Reyes. Hablaremos, si que hablaremos, pero.....ahora hablemos de otras cosas,hagamos una parada en nuestras rebeldias, demonos un respiro. Llegó Diciembre y hoy, solamente quería decir que de nuevo tenemos aquí la Navidad, de nuevo podemos quejarnos de las compras, de las prisas, de las reuniones, del trabajo que nos ocasiona todo esto.¿Y nos parece poco? ¿Poder contar una nueva navidad? ¿Nos podemos quejar? Yo creo que no, estamos aquí y....eso es mucho.

Ya sabemos que estas fechas son de consumo más que nada, pero también son un motivo para pasar buenos ratos con la familia, para cantar aquello de "vuelve a casa por navidad", para sentir y disfrutar la alegría de los niños, que son los que realmente lo viven con más ilusión. Nosotros, los mayores, también debemos de empezar a sentir como los niños, pero además con esa alegría de un año más, la suerte de vivirla otra vez, porque todos los años, ya, nos hacemos la pregunta de: ¿cuantas más viviremos? Es inevitable pensarlo, por lo tanto vivamosla con alegría,seamos conscientes de la gran suerte que tenemos, dejemos de decir aquello de "jo, las navidades, que ganas que acaben", no, eso es darle prisa al tiempo y no vivir el momento. Este año, seguramente, será para todos un poco más restrictiva pero....yo le veo su lado bueno, creo que habíamos llegado a un consumismo exagerado y nos vendrá bien a todos frenar un poco, volver a la realidad, darle a las cosas su justo valor. Para los mayores será más fácil porque venimos de otros tiempos en que las cosas eran de otra manera, nos costará menos recolocarnos. Para los jóvenes será un poco más difícil pero también creo que les vendrá muy bien aprender una nueva lección.

Bienvenida una vez más, alegremonos de poder quejarnos.Pero, ojo, cuidadito con lo que comemos, tenemos que llegar a la del 2009.
Les dejo con este spot publicitario de la Lotería Nacional de otros tiempos, que tantos recuerdos nos traen a todos.


video

sábado, 29 de noviembre de 2008

Y dale con el Hotel Flamero


Hablando de la tristeza, de la lluvia y mal tiempo, les ofrecemos ésta foto. Creo que es bastante elocuente. Está tomada delante del hotel, se puede ver el gran charco de agua y lo desierto que está todo. Pero no, el Sr. Anónimo dice que la tristeza y aburrimiento es nuestra, la que llevamos. ¡Que cosas!


Esta es una imagen del Flamero que no se ve en las fotos estupendas que éste hotel publica. Se ve en las paredes pinturas abstractas de generación espontánea.




Publicamos hoy un envio que nos hace el jubilado Amilcar que ha 'disfrutado' de las mismas vacaciones de Matalascañas en el Flamero. Leamos su opinión, ilustrada con algunas fotografías.





Al anónimo empleado del Hotel Flamero.

Quiero tratar de ser ecuánime en este escrito de respuesta a este digno empleado del Hotel Flamero, y digo digno, en primer lugar por esas lanzas rotas en defensa de aquellos que le dan de comer. Es bueno que siga en esa línea porque de esa manera podrá conservar siempre su puesto de trabajo y cotizará para cuando esté en esta misma situación de Jubilado con ganas de vivir que Dios quiera.
Vamos a aceptar que Matalascañas o Torre La Higuera tiene una playa maravillosa, opinión subjetiva ésta, quizá por que refresca mucho a los sevillanos que salen asados de Sevilla en los meses de verano. Ese éxodo ha convertido un caserío en un pueblo grande, pero solo en los meses de verano. Pero la verdad es que está, dejando a parte las maravillas de la Naturaleza, en medio de la nada, casi en un punto equidistante a cualquier galaxia y totalmente dependiente e incómodo en todos los sentidos, comunicaciones, trasportes y suministros de todo tipo, a no ser que se acuda a algunas facilidades que tiene el propio hotel, un SUPERMERCADILLO que parecía cerrado en esta ocasión. (Temporada baja?). Por todo lo que, sin abundar en otros detalles, el lugar es aburrido para todo el mundo, hasta para los empleados del hotel que trabajan a destajo sin poder disfrutar ni de oídas del 'maravilloso' sistema de ocio establecido por el servicio de animadores que trabajan en el hotel. Otros que parece ser que confunden a las oleadas de clientes del Imserso con seres que no tienen conocimiento de lo que les rodea. En las palabras de presentación del jefe de animación, entre otras lindezas como las humorísticas indicaciones (poco rigurosas) para indicar como ir al 'pueblo', nos dice que nos podemos entretener jugando a las cartas, pero que nos llevemos nuestra baraja porque desaparecen, los usuarios se roban los fajos de cartas o se llevan los reyes o algún que otro caballo. Los querrán para pasear gratis por las dunas?

Sr. anónimo, habla a continuación del Hotel. Pues vamos a ello.
Al Hotel Flamero le fueron concedidas 3 Estrellas por aquel Ministerio de Información y Turismo. Todos sabemos que no todos los Hoteles fueron premiados con el mismo standard y otros muchos ni siquiera lo merecían. Pero muchos años han pasado y eso hay que revisarlo porque los Hoteles ya no son lo que eran. Se ponen antiguos, viejos y obsoletos en muchas ocasiones y en el caso que nos atañe, a excepción de la renovación acabada en 2007, la clientela ha de pagar un tres estrellas que está muy viejo, o sea, que no ha mejorado con la solera, vale?. Los viejos tienen todos los derechos, igual que todo el mundo pero, se refería Ud. a los hoteles o a otros entes o seres?
Si Ud. tuviera la oportunidad de examinar las habitaciones no reformadas, se daría cuenta que los materiales en los baños y el resto de la habitación, armarios, puertas (3), dejan mucho que desear, no solo respecto de los materiales con que fueron construidas en su momento sino en el estado de su mantenimiento que deja muchísimo que desear, digamos que se nota cierto tipo de abandono o desidia. Las guía de madera que hoy soporta la puerta que da al balcón está reseca y ha encogido y cuando sopla una brisita fría del mar en el mes de Noviembre el viento se cuela por la puerta que no hermetiza bien haciéndote sentir que eres siberiano por lo que hay que acudir al ingenio para conseguirlo. (Me sirvió bastante el plegado al máximo la tarjetita que el hotel pone en la cocina comunicando que los fuegos y nevera están desconectados. (Se explica que se desconectan porque como se viene con pensión completa..... y eso te deja un poco vendido.
Algo de esto que decimos se lo debería hacer conocer a la dirección. Ahhh, y el cuarto de baño, a parte de tener los fechillos saltados y la puerta rota en lascas, son horribles. Mas dignos de una pensión que de un tres estrellas. Ya le ilustraré, ya.

La limpieza. Otro tema. Me podría decir con que frecuencia se cambia la ropa de cama? Las camareras de piso hacen su trabajo, quizás es que no pueden más, pero la limpieza deja mucho que desear. Se limitan a hacer la cama y poco más. Los pasillos y los suelos de las habitaciones necesitan un aspirado a fondo. No le vendría mal y se podrían recolectar unas buenas docenas de ácaros de diferente pelaje.

La comida. Bueno es comida de hotel. Algunas comidas calientes me comí pero demasiado densas, casi siberianas también. De las ensaladas he de decir que prefería hacérmelas yo, tomates y lechuga, eso si, había mucha lechuga, el tomate menos. Variedad, si, pero mucha grasa para todo tipo de personal pero menos apropiada para personas que ya han pasado unos años, muchos más que los 38 añitos de la solera del hotel. Y hay que tener cierta delicadeza con ello. La plancha donde se hace el pescado o carne delante del público.... no hay nada que objetar, solo, como recomendación, que no sea tan dentro del recinto del comedor, se te pega el olor del asado hasta en el DNI. Cosas estas que han sobrepasado las posibilidades del hotel y la falta de imaginación. Si Ud. dice que las autoridades sanitarias revisan diariamente los menús no le pongo en duda pero dudo mucho que los prueben como en la mili y mucho menos todos y cada uno de los platos, porque si lo hicieran creo que se darían cuenta de los aprovechamientos que en un menú pueden tener las sobras del día anterior. Cómo llamaría a esto? Reconversión, ecologismo, reciclaje quizás? Para que Ud. sacie su curiosidad de lo que comen y por que comen tanto algunos clientes sugiérale al director de su hotel plantee una encuesta voluntaria de aquellos comensales que comen lechuga y los que comen otros platos y por qué la cantidad o la frugalidad. Esto es otra cosa subjetiva, no cree?.

Su pregunta a la persona que habla de la cucaracha en el pelo con esa pregunta de "¿Seguro que el bichito del pelo era una cucaracha?" a Ud. o a alguien le parecería una ironía o sarcasmo, pero para mi demuestra que Ud. tiene poca clase. Para mí es un insulto y sería, también para mí, una forma de dejarle con la palabra en la boca si estuviéramos vis a vis, pero voy a seguir contándole cosas. Siempre con ecuanimidad y la verdad. Ya lo verá, lo verá. Siga Ud. por estos lares que le aseguro que no se va a perder Ud. ni pelo.

Hace 20 años que trabajan con el Imserso? Que raro, no? Eso es un mérito. Pueden ser muchas cosas. Méritos de Uds. o de otros.

Con respecto al personal de comedor yo no tengo nada que objetar en la enorme mayoría, pero si he de decir que en recepción el personal deja que desear un poco de atención con los clientes y dar mejor información. Me parece una tontería, por no ponerme a calificar, eso de decir que hay personas que vienen dispuestos a criticar y buscar pegas. Eso es una opinión obtusa o Ud. piensa que las personas nos ponemos en marcha a hacer un viaje que toma un tiempo, para ser unos incordios?. Ud. piensa eso porque somos malas personas o porque somos del Imserso?
Continuará, continuará, claro que si, en loor de la claridad y la democracia, continuará.
Amilcar

lunes, 24 de noviembre de 2008

Hotel Flamero en Matalascañas


Hoy voy a contar nuestras vacaciones en Matalascañas. El proceso para llegar a esas vacaciones ya lo saben todos los jubilados que han pasado por esta experiencia, pero para los que no lo sepan lo detallaré lo mejor posible.

En primavera se rellenan unos impresos que se llevan al Imserso con la solicitud, los que seamos internautas podemos hacerlo vía Internet, yo, a los neófitos no se lo recomiendo porque la página que tiene habilitada el Imserso para nosotros a veces no funciona como debiera y no llega la solicitud. Doy fe de eso, a mi me ocurrió.

En Septiembre llegan unas cartitas con las cuales nos vamos a la agencia de viajes, ojo, solo se puede ir el día que tengamos asignado en la carta, que para todos nos es igual, los días vienen asignados por comunidades autónomas, en Canarias tenemos el 23 y 24 de Septiembre. Elegiremos las plazas que podamos, por supuesto la primavera está muy solicitada, cuando vamos los citados el día 24 ya no hay nada para la primavera. Este ha sido nuestro caso, la primera quincena de Noviembre en Matalascañas, o lo tomas o lo dejas.

Para los que no conozcan Matalascañas les cuento. Es un lugar de veraneo muy bonito, con una playa estupenda, que seguramente en verano tendrá un ambiente maravilloso y estará muy concurrido. Lleno de bonitos chalet, edificios de apartamentos y buenos y malos hoteles. Eso en verano. En el mes de Noviembre le quitamos toda esa gente que veranea, todos los turistas y se queda una ciudad fantasma, no hay apenas gente, además le añadimos el mal tiempo del otoño, frío, viento y lluvia. Si a eso le añadimos que Matalascañas está a 50 Km. de Huelva, que solo hay un autobús a las 7 y 30 de la mañana y otro a las 4 de la tarde para desplazarce a Huelva, que el ultimo autobús para volver es a las 3 de la tarde, pues........

Ya pueden imaginarse, a no ser que se alquile un coche, y la mayoría de los clientes jubilados no lo hacen porque su edad ya no les permite hacerlo, pues lo dicho, si no se alquila coche hay que contratar todas las excursiones (que no son nada baratas) porque en caso contrario les matará el aburrimiento. Nosotros pudimos hacerlo y se nos hizo más llevadero. Eso en cuanto al lugar donde está ubicado el hotel, que ya debería reflexionar el Imserso si ese es un lugar apropiado para los mayores.

Pasemos ahora al hotel. El Flamero es un hotel VIEJO, muy viejo. Creo que algunas plantas han tenido reformas. No así la 6ª planta, donde estábamos nosotros. La habitación dejaba mucho que desear, en cuanto a mobiliario que era muy viejo y en cuanto a limpieza, digamos que esto último no existía, y no exagero, vigilé durante días algunos detalles y puedo asegurar que fue exactamente así. La puerta del baño estaba rota, no se podía cerrar.

La comida era de la peor calidad que pudieron encontrar, amen de que era un tipo de comida en la que predominaba la grasa, los fritos y los hidratos de carbono. Si no nos queríamos perjudicar demasiado en esos días teníamos que comer lechuga y tomate en grandes cantidades, eso era lo único sano que había. Otra cosa en contra, porque claro, si a los mayores que tienen el que más y el que menos, algo de colesterol o azúcar o cualquier otra cosa , pues.... nada, que en esos días nos los cargamos, así, sin más.

Una anécdota, porque realmente el detalle es para reír. Los yogures eran de sabores diversos y azucarados, una amiga nuestra le pregunta al camarero si no tienen yogures naturales porque a ella no le gustan los de sabores, le dicen que si ella es diabética si se los traen, que los tienen en la cocina para esos casos. Increíble, o sea, si no eres diabético, te comes lo que hay. Todavía me estoy preguntando la razón, porque, que yo sepa, son iguales en el precio los de sabores y los naturales. Ganas de........fastidiar, digo yo.

Puestos a contar, les contaré otra anécdota muy.......curiosa, por no decir otra cosa. En el desayuno, me voy a la maquina del café para traer dos cafés, vengo a la mesa donde estábamos con nuestros amigos y me dice mi amiga; "Quieta, quieta, no te muevas", me quita algo del pelo, me lo enseña y....¿que creen ustedes que era? Una pequeña cucaracha, de esas chiquititas pero......cucaracha a fin de cuentas, y dijo alguien, "porque ustedes no han visto las que he visto yo en la tostadora". ¿que les parece?

El personal del hotel, quitando un par de personas que eran realmente amables, el resto de lo más desagradable.

Yo me vine con la sensación de que me habían tratado como a alguien que le están haciendo un favor. No es el caso. No es así. A nosotros nos sale bien de precio pero el Imserso paga una parte, por tanto pienso que no hay nada regalado por parte del hotel, si hay un negocio por parte de los hoteles que dan el servicio de mala calidad que da el Flamero, con los jubilados.

Yo no espero ni pido que nos envíen a un 5 estrellas, no es eso. Pero si se que hay otros hoteles que están en la lista de nuestras vacaciones que son mucho mejores y también mejor ubicados, en lugares donde el cliente puede salir a pasear sin tener que apuntarse a todas las excursiones. Que eso es el siguiente tema. Las excursiones. También hay mucho que hablar y lo haré el próximo día.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Nos hemos jubilado




Pues si, nos hemos jubilado, y parece que fue ayer cuando iniciamos nuestra vida laboral. No se ustedes pero yo empecé muy pronto, 21 añitos, de los de antes. Sin quitarles valor a nuestros jóvenes, pero es indudable que nuestra vida fue muy diferente y nuestra madurez también.


Después de tantos años de trabajo y esfuerzo hemos llegado a estas vacaciones indefinidas, el que más y el que menos está contento con ese disfrute de tiempo libre. Y.....que hacemos? todos tenemos algo en mente, aprender algo, hacer esas cosas que nos quedaron pendientes, algunos cuidar a los nietos, o algún familiar enfermo, los más afortunados.....viajar. Y aquí entra en escena Mundo Senior.


¿Que es Mundo Senior? Pues muy sencillo. El Imserso hace unos años, pocos, puso en marcha un programa de vacaciones para los mayores, por supuesto con una subvención, cosa esta que hace que los jubilados puedan acceder por un precio módico a unas vacaciones muy agradables que, les da a conocer a esos mayores tierras nunca vistas por muchos de ellos. El objeto es, además de hacernos ese regalo, crear puestos de trabajo en el sector de hostelería en esos meses en que nadie viaja porque, obviamente, el común de los mortales está trabajando o estudiando.


El Imserso precisa de alguien que se haga cargo del trabajo de asignación de los viajes, organización de ellos, excursiones, etc...


Ahí aparece Mundo Senior, es un grupo que en paralelo con el Imserso se hace cargo de todo.


Y aquí surge la idea de este blog, la que escribe, una humilde jubilada que ya pasó por la experiencia de un viaje en el mes de Noviembre. Se me ocurrió durante ese viaje que Mundo Senior debe conocer nuestras opiniones, sean buenas o malas. Sabemos que este grupo reparte a sus empleados, azafatas, guias o encargados de todo esto, unas hojas tipo encuesta para que cada uno de nosotros las rellene con sus impresiones del viaje. El objeto de esa encuesta es, dicen ellos, mejorar, pero, y aquí viene el pero. Nadie reparte esas hojas.


Pues bien, yo propongo que cada uno de nosotros se anime a contar sus experiencias. Seria muy bueno que dijéramos lugar y nombre del hotel, si es bueno beneficiamos al hotel y a los jubilados, que sabrán que hoteles elegir, y si es malo beneficiamos a los jubilados que no pasaran por una desagradable experiencia. Y en ambos casos Mundo Senior sabrá a quien debe darle la concesión de las vacaciones de los mayores, que dicho sea de paso, es una fuente de ingresos para mucha gente. En mi próximo escrito contaré mi experiencia en el Hotel Flamero de Matalascañas. Animarse, les esperamos